Un bocado a la vez

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“Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida; por ellas vivirán mucho tiempo en la tierra que van a poseer al otro lado del Jordán” – Deuteronomio 32:47 (RVR1960)

 Esta entrada del blog tratará sobre la lectura de la Biblia, viajes en tren y galletas.

Hace unos años, leí la Biblia por primera vez. Me refiero a la Biblia completa. Desde pequeña lo había intentado, pero esta fue la primera vez en mi vida que leí la Biblia en su totalidad. Según mi aplicación de la Biblia YouVersion, completé ese plan de lectura anual el 31 de diciembre de 2022. "Profundo" es la mejor manera de describir el impacto que la lectura de la Palabra de Dios ha tenido en mi vida. Puedes leer más sobre esto aquí. Quienes me siguen en el blog saben que dependo mucho de la aplicación de la Biblia y, entre la pantalla de mi celular y la versión narrada, logre terminarla. Lo disfruté, así que lo volví a hacer. Me he acostumbrado a esto y anhelo volver a hacerlo prontamente... o escucharla, ¡porque todavía no he leído la Biblia completa solo en papel!.

Este último año, me he convencido cada vez más de alejarme de la pantalla y volver al bolígrafo, el papel y la letra impresa. Las conversaciones que he tenido, especialmente las que he tenido con mi compañera bloguera y copresentadora de Trustworthy Podcast, Mary Beth, me han animado a buscar más interacción cara a cara con la gente y la palabra escrita. Incluso mientras escribo este blog, estoy usando mi práctico conversor de voz a texto en mi teléfono. ¡No sé, queridos lectores, si me podré desconectar de mi mundo digital!

Viajando en tren en el verano pasado, llevaba un elegante cuaderno de viaje de cuero para registrar mi viaje y mis experiencias. La sensación de ese libro de cuero en mis manos y sus hermosas páginas invitaban a mi mente a vagar por los pensamientos que mi pluma escribía con alegría. A raíz de esta experiencia y del deseo de volver a la palabra escrita, decidí leer la Biblia en una Biblia física, de papel. Mi querida Biblia personal KJV, la que me regaló mi abuela en 4o año de primaria, ya no conserva todas sus páginas, así que pedí y recibí una Biblia personal para Navidad. Me imagino una imagen romántica de mí misma en el tren; sosteniendo mi Biblia bellamente encuadernada, saboreando la palabra de Dios mientras mi amada América flota por mi ventana. (Tengo dos viajes programados este año y, aunque no sé cuánto leeré en el tren, ¡definitivamente subiré con la Palabra de Dios en la mano!)

Y aun así, llegó el día de Año Nuevo, pero aún no había comenzado a leer la Biblia en papel, así que volví a escucharla. Avancé mucho caminando en esos primeros días fríos y ventosos de 2026, pero siento que me estoy privando de mi sueño.

 Insuperable, abrumador… Esas palabras y mi falta de perseverancia en el pasado me vienen a la mente al reflexionar sobre la idea de leerla. La comunidad es clave cuando se trata de responsabilidad, y me alegró mucho que toda la iglesia se haya visto desafiada a leer la Biblia durante este año. Agradezco que algunos amigos de la congregación se hayan animado a incluirme en grupos de apoyo y responsabilidad.

 Una vez, cuando mi hijo era pequeño, nos enfrentamos a una situación abrumadora; no sabíamos muy bien cómo abordarla, así que le compartí el viejo dicho que dice: "¿Cómo se come un elefante?... Un bocado a la vez". Disfrutaba usando esa frase y, para su deleite, compré un cortador de galletas para hacerle galletas de azúcar con forma de elefante. Después de añadir glaseado real azul, le dije: "¡Aquí tienes, cómete tu elefante!". ¡Todavía nos referimos a los grandes problemas como elefantes!

 Te animo, querido lector, a que lo intentes. No importa cómo decidas abordar este reto… escuchando, leyendo, solo, en grupo… es verdadero que estas palabras son espíritu y vida.

Y recuerda, si te sientes abrumado por leer toda la Biblia en un año, o incluso leerla en absoluto, recuerda: ¡puedes hacerlo… un bocado a la vez!

 “Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor..” Deuteronomio 8:3 RVR1960

Recursos:

The Bible Recap 

The Bible Project 

And The Cookie Cutter

ACERCA DE NUESTRA BLOGUERA:

Sarah Flowers vive en la campestre ciudad de Chadds Ford, donde ella está rodeada de belleza y conexión con la tierra y su historia. Le encanta el café y las flores y conocer a Jesús. Eterna aprendiz, busca seguir el plan de Dios para llevar la justicia a los menos favorecidos. Sarah se declara optimista en serie y melómana; ¡siempre hay un camino hacia el lado soleado y una banda sonora para el viaje! Es madre y esposa y una exalumna agradecida de la Universidad de Northwood. Sus experiencias anteriores incluyen profesional de la industria automotriz y diva de los zapatos. Sarah sirve en el equipo de diáconos en la capilla de Willowdale.

ACERCA DE NUESTRA TRADUCTORA:

Andrea Aballay es de profesión Ingeniera Agrónomo y máster en Ciencia, aunque en los últimos años Dios le ha entregado nuevos dones en el arte de la decoración y manualidades. Ella es muy detallista y comprometida en todas las labores que se le encomiendan. Nació en Santiago de Chile, y tuvo una oportunidad laboral aquí en USA, por lo cual llegó a este país a finales de 2009. Ella está casada con Jorge, tienen dos adorables niños y viven en Delaware. Aunque Andrea y Jorge en Chile estudiaron en la misma universidad, misma carrera y tienen múltiples amigos en común, se conocieron aquí en Estados Unidos (ese fue el plan de Dios). Ambos sirven en el ministerio de niños y en distintos ministerios en el servicio en español. A Andrea le gusta la comida saludable, hacer ejercicios, además le encanta viajar a lugares nuevos, reunirse con sus amigos y conversar con otros, especialmente lo que Dios ha hecho en sus vidas.